GRUPOS DE HABILIDADES DE APRENDIZAJE Y TÉCNICAS DE ESTUDIO

30 may

Los principios no siempre son fáciles y muchos niños necesitan una orientación inicial cuando, por primera vez, sus profesores le mandan deberes para casa o les piden que estudien para un examen.

 Tanto si no quieres que tu hijo/a se sienta perdido, como si quieres ponerle remedio a las dificultades que ya presenta a la hora de ponerse a estudiar, los grupos de habilidades de aprendizaje y técnicas de estudio puede resultarle de gran ayuda. Con él, aprenderá buenos hábitos de trabajo que le acompañarán durante toda su vida académica.

 Las técnicas de estudio son herramientas que nos permiten hacer el trabajo de forma más rápida y eficaz y, por tanto, son fundamentales para adquirir un buen hábito.

Las variables que influyen en el fracaso escolar son múltiples, aunque una de las principales es no saber estudiar. Cuando se sabe estudiar, se aprende más y mejor. Aprender más es aprovechar el tiempo dedicado al trabajo personal; aprender mejor supone lograr un aprendizaje de mayor calidad. Si se aprende más y mejor, el estudio se convierte en una actividad gratificante y quizá más divertida, ya que el éxito en los estudios hace que aumente la motivación escolar.

Algunos de los objetivos de los grupos de técnicas de estudios: que el estudiante sepa qué tiene que hacer y cómo para estudiar de un modo científico; que el estudiante adquiera una serie de habilidades, técnicas y hábitos de estudio para lograr mejores resultados; disfrutar estudiando y economizar el tiempo para el ocio.

        Si a tu hijo se le da mal alguna asignatura, no sabe planificar el tiempo de estudio, tiene problemas de concentración…  y quieres que no pierda el ritmo de estudios durante los meses estivales, ¡¡reserva ya una plaza para los grupos de habilidades de aprendizaje y técnicas de estudio!!

Más información en: Técnicas de Estudio, Objetivos, Actividades, Grupos y Contacta

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ENTREVISTA A AIDA FERNÁNDEZ

24 may

¡Buenos días!

Hoy me gustaría compartir con todos vosotr@s la maravillosa entrevista que me han realizado desde la web www.pequesymas.com.

En ella he querido compartir con los padres y madres cuestiones que considero fundamentales en la educación de nuestros hij@s. A mayor información, más preparados estaremos para afrontar la ardua tarea de ser padres y madres.

Finalmente me gustaría dar las gracias a la web www.pequesymas.com por permitirme colaborar en un proyecto tan interesante.

¡Espero que os guste!

Aida Fernández Vázquez de Baby Do-Re-Mi: “se observa en los niños una falta de capacidad de comunicación y de expresión emocional”

 

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EL ESTRÉS INFANTIL

20 abr

El estrés es la respuesta a cualquier situación o factor que crea un cambio emocional o físico. Y no es una cuestión de sexo ni de edad, sino que cualquiera puede padecer estrés. En los niños aparece desde edad temprana, por el miedo a separarse de su madre cuando va a la guardería, entre los 2 ó 3 años, o más adelante, a medida que tiene que cumplir con más objetivos, como las exigencias en clase entre los 8 y 10 años. Más adelante, en la adolescencia, el problema se complica con los cambios de esta etapa, y con síntomas más cercanos a los del estrés adulto.

Aunque cierto nivel de estrés es útil -ya que sirve de motivación para afrontar los retos vitales- el exceso de ansiedad puede interferir de un modo excesivo en la vida, las actividades cotidianas e incluso la salud de quien lo padece.

Cuando nos referimos a estrés en la infancia hablamos de el miedo y la  ansiedad en los niños, el estrés infantil supone una serie de limitaciones para el desarrollo normal del niño que muchas veces los padres no lo detectan . 

 En la Infancia el estrés puede ser causado por cambios positivos, como comenzar una nueva actividad, cambio de residencia, de colegio, pero es más comúnmente asociado con cambios negativos como enfermedad, separación de los padres, fallecimiento de alguien del núcleo familiar.

Algunos de los síntomas de estrés infantil son:

a) Niños menores de cinco años: irritabilidad, llantos frecuentes, deseo de estar siempre en brazos de los padres, pesadillas, miedos exagerados a la oscuridad, a los animales o a quedar solos, cambios en el apetito, dificultades en el habla, retroceso a comportamientos infantiles ya superados, como orinarse en su cama o chuparse el dedo.

b) Niños entre cinco a once años: Irritabilidad, agresión, llanto innecesario, necesidad de llamar la atención compitiendo con los hermanos, quejarse de dolores físicos sin estar enfermos.

¿Cómo prevenir el estrés infantil? Antes que nada hay que entender que los padres precisan velar por evitar su propio estrés, para poder presentarse como modelos para sus hijos. Si este objetivo no se alcanza, los padres continuaran con un estado de mucha ansiedad y sus hijos tendrán la tendencia de repetir los mismos patrones de comportamiento de sus padres.

 Los padres pueden ser fundamentales en la prevención del estrés infantil, teniendo actitudes positivas que deben incluir: la paciencia, el placer, la alegría de estar con los hijos, la aceptación y la forma simple y realista de enfrentar los desafíos cotidianos, pudiendo colaborar con sus hijos a resolver los problemas y desarrollar su autoestima. También es necesario escuchar a sus hijos, evitando sobrecargarlos con actividades extracurriculares, otorgándoles la oportunidad de opinar acerca de las actividades que sean de su agrado.

Es importante también respetar el “ritmo del niño”, evitando hacer comparaciones con los hermanos que tienen “otro ritmo” tanto en los actos cotidianos (comer, dormir, relación con amistades, práctica de deportes, etc) como en la capacidad en las destrezas y habilidades para el aprendizaje de diversas disciplinas.

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LA TRISTEZA, ¿Por qué me ocurre?

21 mar

      La tristeza continuada es un estado emocional  que implica cambios importantes en nuestra forma de sentir, de pensar y de actuar. Nuestras emociones cambian sensiblemente y puede que tengamos muchas ganas de llorar,  y no es infrecuente que aparezcan otros sentimientos desagradables como irritabilidad o ansiedad. Más a nivel corporal, suelen producirse cambios, como notar un cansancio continuo y desproporcionado, pérdida de apetito, problemas de sueño, tensión muscular, opresión en el pecho y muchos más. También es muy corriente notar una importante disminución del deseo sexual.

      Nuestra forma de pensar sufre modificaciones: tendemos a ver el lado oscuro de las cosas. Es como si nuestra visión se hubiera alterado de forma que vemos la realidad teñida de pesimismo y negatividad. Solemos pensar mal acerca de nosotros mismos, nos desvalorizamos y nos culpamos por muchas de las cosas que hicimos y nuestra autoestima se reduce significativamente. El mundo nos parece un lugar hostil y absurdo en el que vivir y no entendemos la vida ni cómo ni por qué suceden las cosas. Podemos creer que los demás no nos tienen ningún aprecio y que incluso nos rechazan y percibimos el futuro como un callejón sin salida, sin esperanza, con pocos deseos de seguir adelante.

Nuestra forma de actuar va en consonancia con nuestros sentimientos y nuestros pensamientos ya que tendemos a ir reduciendo nuestras actividades; nos volvemos más pasivos y de una forma más o menos rápida, dejamos de salir, de quedar con otras personas o incluso, de ir a trabajar. Podríamos decir que una persona que se pasa el día entre el sofá y la cama, llorando y quejándose continuamente, estaría muy triste. Y no solo porque esté sufriendo algunos de los cambios que hemos citado anteriormente, sino porque esta forma de sentir, pensar y actuar, se mantiene durante un período de tiempo razonablemente largo.

 ¿Por qué se mantiene? Los dos elementos responsables del mantenimiento del estado depresivo y/o tristeza continua son: los pensamientos negativos y la inmovilidad (el no hacer nada).

¿Qué podemos hacer?

  1. Planifica el día

Cuando uno experimenta sentimientos de tristeza, puede ser realmente difícil ponerse en marcha para hacer cualquier cosa. Sin embargo, cuanto más activo estés, mayor probabilidad habrá de que te sientas mejor. Los siguientes consejos suelen resultar útiles:

 1. Puedes hacer un listado con las actividades que te propones hacer cada día (con la ayuda de alguien si es necesario).

2. Mantén ese listado a la vista.

3. Al principio, no seas muy exigente contigo mismo.

4. Es importante hacer una actividad gratificante al menos una vez al día.

5. Planifica hacer alguna actividad física cada día.

6. Si incumples algún punto de tu plan, salta a la siguiente actividad.

7. Si no te apetece hacer nada en absoluto, planifica realizar alguna actividad con otras personas.

8. Comprueba cómo varía tu estado de ánimo en función de tus progresos y comparte este hecho con los demás.

 

En resumen, el lema para poder salir de la tristeza o estado depresivo es:

1º) MOVERSE FUERA

PARA

2º) SENTIRSE MEJOR DENTRO

 

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LA AUTOESTIMA: CÓMO QUERERME A MÍ MISMO/A

16 ene

¿QUÉ ES LA AUTOESTIMA?

 La autoestima es el grado en que nos aceptamos y queremos tal cual somos.  Es la forma en que nos valoramos a nosotros mismos y a lo que somos capaces de hacer.  La autoestima es positiva cuando nos adaptamos con éxito a las dificultades de la vida cotidiana.         La autoestima es negativa cuando nos sentimos incapaces de hacer frente a los problemas diarios.

¿CUAL ES LA CAUSA DE LA AUTOESTIMA?

Al parecer, en niños pequeños la forma de crianza de sus padres determina si su autoestima es positiva o negativa. En adolescentes y adultos no hay claridad respecto a cuál es la causa o cuál es el efecto, no queda claro si las personas se quieren a sí mismas porque les va bien en ciertas áreas de su vida o si les va bien en ellas porque se quieren así mismas.

No se sabe qué es primero: las condiciones de vida o la autoestima, lo que sí es claro es que la autoestima y las condiciones de vida están relacionadas sólo indirectamente, hay un tercer factor que determina la autoestima: Nuestros pensamientos.

PARA MEJORAR NUESTRA AUTOESTIMA NECESITAMOS….

  • CONOCERNOS. ¿Cómo? Debemos dedicar tiempo para pensar en cómo somos (mis aspectos positivos y mis aspectos mejorables), en lo que nos gusta y en lo que no, en mis puntos fuertes y mis puntos débiles…
  • ACEPTARNOS Y POTENCIAR NUESTROS VALORES. ¿Cómo? Tras aumentar nuestro autoconocimiento trataremos de potenciar y reconocer nuestras virtudes y mejorar nuestro puntos débiles. Se trata de trabajar para nosotras mismas liberándonos de las autocríticas que no nos conducen a nada.
  • VALORARNOS. ¿Cómo? Nos fijaremos y confiaremos más en nuestras virtudes, haciendo que éstas no nos pasen desapercibidas. 
  • QUERERNOS. ¿Cómo? Haremos aquellas cosas que nos gustan (practicar mi hobby favorito, darme un capricho, salir con las personas que quiero, dedicarme tiempo…), nos hablaremos en positivo y nos liberaremos de la crítica injusta.
  • DEFENDER NUESTROS DERECHOS. ¿Cómo? Fijándonos en nuestras reacciones y sentimientos, ya que nos permitirá saber qué nos hace sentir mal y, en consecuencia, trabajar para ponerle fin.
  • CUIDARNOS. ¿Cómo? Comiendo de manera sana y equilibrada (no olvides que la comida es la energía de nuestro motor y que, por tanto, va a influir en cómo nos sentimos), practicando ejercicio, poniéndonos la ropa que nos gusta, llevando una buena higiene, descansando el número suficiente de horas…
  • PERDONÁNDONOS NUESTROS ERRORES. ¿Cómo? Cada vez que nos azote el sentimiento de culpa debemos recordar que somos seres humanos y, que por tanto, es normal que nos equivoquemos y que cometamos errores.

“Para establecer una verdadera autoestima debemos concentrarnos en nuestros éxitos y olvidarnos de nuestros fracasos y negatividades en nuestra vida”. Denis Waitley.

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¡FELIZ NAVIDAD!

23 dic

“¿ES NORMAL LO QUE ME PASA?” OS DESEA QUE LA NAVIDAD HAGA REALIDAD VUESTROS MEJORES SUEÑOS

Controlando mi ingesta de alcohol

2 dic

Se acerca la Navidad y  llegan las reuniones familiares, las comidas de empresa, las cenas con amigos y las noches de juerga. Acontecimientos donde todo el mundo se excede con la comida y la bebida. Sin duda, el abuso del alcohol puede jugarnos malas pasadas. 

  Pasar unas fiestas saludables no significa que tengamos que abstenernos de las         Bebidas alcohólicas, siempre que la ingesta sea moderada y acompañada de comida, ya que cuanto más lleno esté el estómago más tardará el alcohol en llegar a la sangre. Los alimentos con alto aporte calórico y grasas ralentizan la absorción del alcohol.

¿Cómo puedo controlar mi ingesta de alcohol? Aquí se exponen unas normas que si las llevas a cabo disfrutarás más de las reuniones familiares, con amigos y las salidas nocturnas.

  •  Toma tragos más cortos.
  • No te vuelvas a servir hasta que hayas terminado con el vaso, porque, si no, se pierde la cuenta de lo que se ha consumido. Por la misma razón, no bebas nunca directamente de la botella.
  • Deja el vaso en la mesa entre sorbo y sorbo, de modo que se puedan establecer pausas.
  • Estate ocupado, ¡No te limites sólo a beber!
  • Tarda al menos 15 minutos por cada consumición alcohólica y consúmela en no menos de 6 sorbos. Así se aprecia mejor el sabor de la bebida. Para ello puede ser de ayuda imitar al bebedor más lento del grupo.
  • Cuando se termina una consumición alcohólica, aguarda 5 minutos antes de pedir la siguiente.
  • Limítate a dos consumiciones alcohólicas por comida.
  • En las sobremesas largas (o acontecimientos festivos) recurrir a alguna bebida sin alcohol entre bebidas alcohólicas, como la coca-cola, la tónica o la cerveza sin alcohol. Así se “espacian” las bebidas alcohólicas y se consigue una absorción más lenta del alcohol.           
  • Intenta no beber cerveza y licores juntos.
  • Si bebes licores, dilúyelos para tomar menos cantidad y en más tiempo.
  • Ten cuidado con ir de rondas y que te hagan beber más de lo que deseas.
  • Hazte un bebedor lento, ¡es un buen objetivo!

¡¡Aprende a divertirte estas fiestas sin perjudicar tu salud!!

Y recuerda: SI BEBES NO CONDUZCAS.

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Aprendiendo a controlar mi enfado

9 nov

¿Te enfadas a menudo? ¿Eres de grito fácil? ¿Sientes a veces que “te va a dar algo” porque las cosas no son como te gustaría que fueran? Toma nota y aplícale paciencia y aceptación. Tu salud te lo agradecerá.

La mayoría de las personas pasamos demasiado tiempo enfadadas, aunque sean sólo explosiones cortas de un grito o dos, pero reiteradas. Nos enfadamos con los hijos, con los amigos, con la pareja, con el trabajo, con la vida. Y el enfado es como una batería que se va cargando, cada vez coloca a las partes en posiciones más enfrentadas y hace nuestros esfuerzos más ineficaces. Por si fuera poco, tiene una incidencia directa en un amplio abanico de enfermedades -incluidas las del corazón, presión arterial y otras.

 ¿Es normal que me enfade? Independientemente de cuál sean las causas y los desencadenantes, hay algo que es innegable —seguro que te enfadas a veces. Todo el mundo lo hace. El enfado es una emoción normal, y no hay nada malo en el hecho de enfadarse. Lo que importa es cómo controlas el enfado (y cómo te controlas a ti mismo cuando te enfadas).

Entonces….¿Qué podemos hacer para controlar nuestro enfado?

1º.- Reconoce que estás enfadado,  pregúntate por qué e intenta expresarlo con palabras.

 2º.- Identifica qué te hace enfadar, qué situaciones, personas, hechos, etc. provocan tu enfado. 

3º.- Modifica la forma de responder. Intenta responder de una forma  no impulsiva. Deténte un minuto para intentar controlar el enfado y para pensar cómo podrías reaccionar 

4º.- Valora las consecuencias positivas de actuar de una forma no impulsiva. 

¿Qué otras técnicas puedo utilizar para controlar mi enfado?

 © HACER EJERCICIO FÍSICO. Realizar actividades deportivas (pasear, correr, ir al gimnasio, un partido de fútbol, etc.) para producir un agotamiento físico y reducir la agresividad y la ansiedad acumuladas. 

© RESPIRACIÓN PROFUNDA. Se trata de respirar profundamente hinchando los pulmones todo lo que podamos y luego expulsar el aire con el fin de serenarnos y dar una respuesta más controlada. 

© CONTAR HASTA 10 O CONTAR HACIA ATRÁS. Se trata de serenarte y ganar tiempo para pensar de qué forma te conviene más responder.

 © PENSAR EN COSAS AGRADABLES. Consiste en pensar en una imagen que tiene efecto calmante para ti (pensar en una playa, en tu madre, tu novia, en un campo verde, etc.), con el fin de que te haga parar y evitar esa emoción de ira o ansiedad.

 © AUTOINSTRUCCIONES O HABLARSE A SÍ MISMO. Consiste en decirnos cosas a nosotros mismos para mantener la calma. Por ejemplo, “tranquilo”, “mantén la calma, no te pongas nervioso”, “no quiero problemas”, “puedes resolver el problema sin agresividad”, “si lo que busca es que me caliente, no lo va a conseguir”, etc.

 © RELAJACIÓN. Consiste en aprender a relajar nuestros músculos en las situaciones en que notemos tensión. Es una técnica que requiere de mucha práctica para que se realice con rapidez.

Aunque antes he comentado que enfadarse es una emoción normal y todo el mundo se enfada en alguna ocasión, a veces el enfado es un indicador de que hay al algo que va mal, es decir, un signo de algo más. Las personas que tienen frecuentemente problemas con el enfado, que se meten frecuentemente en peleas y discusiones, que son objeto de repetidos castigos y/o que tienen situaciones vitales que les dan motivos para estar enfadados constantemente puede necesitar una ayuda especial para controlar el enfado.

Si te ocurre cualquiera de las siguientes cosas, díselo a tus familiares, amigos, terapeuta o persona de confianza y píde ayuda a un profesional:

 Sientes un enfado duradero por cosas que o bien te han ocurrido en el pasado o te están ocurriendo ahora.

 Te siente irritable, malhumorado, gruñón o estás de mal genio muy a menudo.

 Sientes enfado o rabia persistente contra ti mismo.

 Cuando te enfadas, ese sentimiento te dura varios días y/o te hace tener ganas de hacer daño a alguien o de hacértelo a ti mismo.

 Te metes a menudo en peleas o discusiones.

 Estos podrían ser signos de  algo más y no deberías afrontar esto solo. El enfado es una emoción muy fuerte. A veces puede parecer imposible de dominar. Aprender a afrontar y a manejar las emociones fuertes —sin perder el control— forma parte del proceso de convertirse en una persona madura. Exige cierto esfuerzo, práctica y un poco de paciencia, pero, si quieres, !!lo puedes conseguir¡¡.

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