MIEDO A LA OSCURIDAD

El MIEDO A LA OSCURIDAD  es muy frecuente en la infancia. Uno de cada tres niños teme a la oscuridad. Surge en torno a los dos años y se incrementa en los años siguientes debido a una amplia gama de experiencias.

  • El miedo a la oscuridad tiene cuatro componentes:miedo-infantil92
  1. DAÑO FÍSICO: miedo a la muerte y a las heridas (ej. Los ladrones).
  2. SERES FANTÁSTICOS: criaturas propias de las fantasía infantil, como fantasmas.
  3. SENSORIALES: sombras y ruidos (ej. Viento).
  4. ANSIEDAD POR SEPARACIÓN: preocupaciones si los padres no están en casa.

A partir de los 9-10 años remite de forma acentuada y espontánea dicho miedo.

El hecho de que el temor a la oscuridad sea tan frecuente en la infancia se debe a varias razones:

  1. Asociaciones que generan sentimientos opuestos. Oscuridad-Pesadillas-miedo; Luz-mamá-seguridad.
  2. Observación. Ver películas de misterio y de terror.
  3. Información. En los cuentos e historias infantiles se introducen elementos como “el ogro y la cueva”, “los malos se esconden en la noche”, etc.
  4. Dormir con sus padres, atención, entretenimiento, etc.

Boy Checking Under Bed with Flashlight --- Image by © Bryan Allen/CORBISEl miedo a la oscuridad es de los miedos infantiles más frustrantes que existen. El problema se plantea justo en el momento en el que los padres se disponen a descansar. Agotados tras un día de trabajo duro, es muy molesto que el niño llame una docena de veces para pedir agua, pipí, etc., o se invente cualquier otra excusa para obligar a los padres a volver a la habitación y prestarle atención. Peor todavía, la última cosa que los padres desean hacer a las tres de la madrugada es levantarse y tener que abordar el problema de un niño asustado que acaba de desvelarse y no consigue dormirse de nuevo a causa del miedo. Ciertamente, es difícil resistir la tentación de limitarse a dejar la luz encendida el resto de la noche.

Aunque la mayoría aprenden solos a tolerar la oscuridad, desgraciadamente un pequeño porcentaje no lo supera y el miedo persiste y se agrava con el paso de los años. Hay adultos que sufren un fuerte miedo a la oscuridad que condiciona sus vidas.

FOBIA A LA OSCURIDAD

Patrón de respuestas emocionales negativas (miedo o temor), psicofisiológicas (sudar las palmas de las manos, latir fuerte y deprisa el corazón, tensión muscular, etc.), motoras (encender la luz, asegurarse de que no se esconde ningún monstruo, apretar los párpados, taparse la cabeza, etc.) y cognitivas (oír golpes inquietantes, ver sombras sospechosas, etc.), en situaciones de oscuridad que resultan desproporcionadas y desadaptadas. Los síntomas persisten al menos 6 meses y su prevalencia es mucho menor que en el caso del miedo a la oscuridad.

¿CÓMO SE VENCE EL MIEDO A LA OSCURIDAD?

El miedo a la oscuridad se vence llevando a cabo la acción temida. Ese es el secreto contra el miedo. Los temores desaparecen cuando la persona se relaciona con el objeto temido y comprueba de verdad que no sucede nada malo.

Afortunadamente, no se está desarmado en esta batalla. Hay varias cosas que los padres y las madres pueden hacer para ayudar a su hijo a vencer sus temores:23. 2014, 10-10 Cuatro formas de ayudar a nuestros hijos a vencer el miedo a la oscuridad

  • Los padres deben reconocer y hablar sobre el miedo sin ridiculizarlo.
  •  Averiguar qué cree el niño que sucede en la oscuridad. Para ello los padres os sentáis con él en una habitación a oscuras, animándole a que muestre qué le da miedo.
  • Evitar sobreprotegerlo.
  • Se pueden dar algunas ayudas, como una linterna.
  • También puede ayudar practicar algunos de juegos en la oscuridad.

Si el problema persiste quizás es hora de acudir a un psicólogo con el que iniciar un tratamiento psicológico del miedo o fobia a la oscuridad.. El psicólogo da instrucciones muy detalladas a los progenitores (entrenamiento a padres) sobre qué actividades o juegos deben llevar a cabo con su hijo, sobre cómo deben actuar cuando están jugando, y sobre qué hacer si el niño tiene miedo y se niega a hacer el juego. Se indica, además, que tienen que felicitarle cada día que consigue ser más valiente. Por las noches, los papás tienen que seguir además unas rutinas en el momento de acompañar a su hijo a dormir.

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